Cien años de hombres sin escuela

Consejo regional colombiano

Bogotá D.C.- septiembre 20 de 2011

No son cien años los que el tiempo de los festejos exclama en septiembre de 2011. 

No son los tiempos de la Escuela Magnético Espiritual de la Comuna Universal, porque ella no tiene tiempo, no vive del tiempo, ni por el tiempo comienza a ser. Ella es “Per se”. Es mayor que el tiempo. Supera los alborotos divididos y divisorios de aquellas ávidas gargantas que convocan los tantos amigos delirantes, los siniestros personajes que de manera ilícita aprovechan el nombre de la EME de la CU, para llevar un festín con festones de todos los colores que aportó la corriente de los eclécticos. 

Conciliando tesis, amalgamando la verdad con la mentira elegante y festiva, concordando diversas fuentes antagónicas de poderes materiales, adhiriéndose a movimientos de febriles nombres, evocando personas que no pueden disentir de los fines que persigue ante la utilización sus frases de combate intelectual, para presentar una Escuela con todas las tendencias, en ridícula carrera hacia la falsa presentación de otra doctrina, que sostiene el interés mezquino de la figuración personal, entregada en altisonantes frases que amalgaman consignas propias de la Escuela con otras, cuyos significados no los otorga ni sostiene la EME de la CU, porque su doctrina filosófica dejaría de ser la justa emanación de la vida racional, para convertirse en el reducto particular de movimientos ideológicos que no están inspirados en los altos preceptos de esta Escuela. Que supera en el tiempo el primer movimiento racional del hombre, porque lo define y sienta la causa y el efecto de esos movimientos en su doctrina.

La Escuela Magnético Espiritual de la Comuna Universal,  no es cien años de historia. Esos cien años son del hombre que vivió en la sociedad de la Tierra, son los cien años de la actividad que desarrolló el hombre en sus sociedades con la doctrina de la Escuela. Es la intervención del alma educada por estas doctrinas, en el desenlace de los cambios políticos y sociales que propiciaron los hombres con esta filosofía. 

¿Hay un mundo mejor gracias a estas causas?, o “¿Comprenden los estudiantes de esta Escuela, que no puede existir la sociedad en la forma denigrante que hoy funciona?”.  Si lo comprenden, -¿por qué esa comprensión no soporta un proyecto social que desplace “los buitres de capitolio”, desencadene y libere las fuerzas fraternales, que dicen representar los que enarbolan banderas de colores diferentes al tinte de la justicia y la verdad?-…Quizá en general, la comunidad de la Escuela no tiene conciencia real de para qué sirve y cuál es el propósito esencial del movimiento de ella en la vida del mundo, porque en cien años el balance es negativo. 

No supieron para qué es el contenido del programa de perpetua actividad y se limitaron a esperar el demiurgo que cambiara lo que a nosotros nos corresponde cambiar. A figurarse como seres de extraordinaria sensibilidad tocados e inspirados por los grandes espíritus, por luminosos maestros, dividiéndose en incontables fragmentos el entendimiento de un ideal que unifica al  hombre en un solo objetivo de fraternidad para consolidar la comuna como estado y como gobierno de los hombres y  para los hombres de la Tierra.

Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.